jueves, 18 de diciembre de 2008

LÉOLO LA ESCRITURA FÍLMICA EN EL UMBRAL DE LA PSICOSIS por Jesús González Requena y Amaya Ortiz de Zárate





“E iré a descansar con la cabeza entre dos palabras

en el valle de los avasallados.”






















Parce que je reve, je ne suis pas

Porque sueño, yo no lo estoy






FICHA TÉCNICA

Dirección Jean-Claude Lauzon
Guión Jean-Caude Lauzon
Producción Lyse Lafontaine Y Aimée Danís
Fotografía Guy Dufaux
Música Richard Gregoire
Montaje Michael Arcand
Sonido Yvon Benoit y Marcel Pothier
Decorados Francoise Séguin
Dirección artística Francoise Séguin
Vestuario Francoise Barbeau


FICHA ARTÍSTICA

Narrador Gilbert Sicotte
Léolo Maxime Collin
Padre Roland Blouin
Madre Ginette Reno
Abuelo Julien Guiomar
Domador de versos Pierre Bourgault
Bianca Giuditta del Vecchio
Consejero educador Danys Arcand
Profesor German Houde
Psiquiatra Andrée Lachapelle
Fernand Yves Montmarquette
Chulo Lorne Brass
Léolo joven Francis St-Onge
Origen Canada (Québec)
Año 1992
Duración 107 minutos
Distribución Alliance/ Vivafilm


FILMOGRAFÍA

1979 Le secret du colonnel (cortometraje)
1980 Super Marie (cortometraje)
1981 Piwi (cortometraje)
1986 Un zoo, la Nuit (largometraje)
1992 Léolo (largometraje)


Son muy pocas la películas que, como Léolo no conformandose con hacer de la locura el tema de sus argumentos, han afrontado de lleno la experiencia —inevitablemente brutal y descarnada— que la constituye.
Mas allá de su superficie narrativa —en cierta medida autobiográfica—, es la propia escritura del filme la que afronta la experiencia radical de la locura, aproximándose así a ese umbral donde, porque todas las sujeciones fallan, se dispara la angustia: en el filo mismo de esa extrema navaja, se sitúa la voz que habla y la mirada que hace ver en Léolo




Ahí, en ese umbral donde todas las sujeciones fallan —y donde, por eso, la angustia se dispara—, en el filo mismo de esa extrema navaja, se sitúa la voz que habla y la mirada que hace ver en Léolo

…No intento recordar las cosas que ocurren en los libros, lo único que le pido a un libro es que me inspire energía y valor, que me diga que hay más vida de la que puedo abarcar, que me recuerde la urgencia de actuar.



EL SÓTANO DEL DOMADOR

… Y cuando finalmente una enfermera cierra la puerta del enrejado de la sala de hidroterapia, la cámara retorna a la morada del Domador.
La irreversibilidad de lo que ha sucedido —último eslabón de la narración que ya se cierra definitivamente— se marca entonces en la ruptura del orden de enunciación que ha regido el film hasta aquí. Pues hasta ahora la voz del Domador sólo se hacía oír leyendo lo que ya habíamos oído por la voz adulta de Leo; ahora, en cambio, se invierte el orden por primera y única vez; oímos primero al Domador y sólo luego, en seguida, a Léolo repitiendo sus palabras.

Domador de versos:

“ A ti, la dama. La audaz melancolía, que con grito solitario hiendes mis carnes ofreciéndolas al tedio. Tú, que atormentas mis noches cuando no sé qué camino de mi vida tomar. Te he pagado cien veces mi deuda”

Léolo:

De las brasas del ensueño sólo me quedan las cenizas de una sombra de la mentira que tú misma me habías obligado a oír. Y la blanca plenitud no era como el viejo interludio, y si una morena de finos tobillos que me clavó la pena de un pecho punzante en el que creí. Y que no me dejó más que el remordimiento de haber visto nacer la luz sobre mi soledad.”



"Porque sueño yo no lo estoy. Porque sueño... sueño. Porque me abandono por las noches a mis sueños antes de que me deje el día. Porque no amo. Porque me asusta amar. Ya no sueño. Ya no sueño".



L'avalée des avalés, Réjean Ducharme






Léolo – La escritura fílmica en el umbral de la psicosis
Jesús Gonzalez Requena / Amaya Ortiz de Zárate
Contraluz libros de cine (CC)
Ediciones de la mirada

7 comentarios:

Ana María Espinosa dijo...

Hola Miguel: Muy interesante "Léolo" intentaré saber como poder verla.
Un blog lleno de gusto y atractivos contenidos.

Miguel Iñiguez dijo...

Gracias Ana por tu visita. Desde aquí y lo que ocasionalmente mueve éste blog, que intenta recoger cualquier aportación que ayude a abrir aquellas puertas que, por razones diversas quedaron ocultas. Desde el deseo de creación, desde el aporte documental.
Léolo es una película que impacta y que recomiendo. Es principalmente autobiográfica. Su director (Canadiense), murió a la edad de 34 años, proyectándose plenamente en lo que él consideró su verdadera película, plenamente metafórica, llena de símbolos y que ahonda en la necesidad urgente de actuación y en la necesidad imperante por constituirse en sujeto. Una rica y gran perspectiva sobre las psicosis. Desde ese uno por ciento de esquizofrenia que pervive a pesar de todo y que nos contempla.

Visitaré tu blog también
Besos y abrazo
Miguel

Nuria dijo...

maravillosa Léolo. La vi tres veces y siempre, siempre he descubierto algo nuevo, algo que rezumaba más adentro que la vez anterior
Ana, tienes que verla

Miguel Iñiguez dijo...

Mi tropiezo primeramente fue éste ensayo, análisis fílmico que da título a esta entrada. Después el impacto de la película plantea qué rasgos son más definitorios, abordan con más o menos justicia las razones de ese borramiento del sujeto, a continuación confinado a ese mundo sórdido y fronterizo. Queda así delimitado un enfoque autobiográfico como antesala de lo que posteriormente supondrá una ruptura constante. Particularmente me impacta la relación “Arte y Esquizofrenia”, de ese decir que nombra, nombrado por el mismo sujeto que soporta la carga, su respectiva deuda con el arte y así mismo el arte para ésta patología.

Agradezco vuestros comentarios. Nuria, de ti tengo referencias de “libertad8”, me alegra verte por aquí
Un abrazo fuerte

Jesús Ge dijo...

Película de culto que me sirvió como iniciación a ese "otro" cine. Alejado de los mecanismos mercantilistas de las grandes producciones. Fue un tiempo en el que devorábamos las películas de arte y ensayo: Lynch, Greenaway, Jeunet y Caro, "Europa", Kieslowsky, etc. etc. etc.

Bello, muy bello film.
Muy recomendable.

Miguel Iñiguez dijo...

Que cierto que es un cine que siempre ha interpelado por su pertinente saber tomarle el pulso a la sociedad, sus paradojas, su sin-sentido, su irracionalidad y todo lo que guarda su inconsciente. Su culto, como señalas, los entiendo desde su externalidad como sujetos perplejos, posicionados en la línea de precaria sujeción respecto a un mundo simbólico, pleno y verdadero. No lo cubre y los fallos de este mundo propician su letra y sus guiones. Muchas veces que te descoloca y enfrenta a la tarea de su desciframiento.

Gracias Jesús por el comentario. Espero nos veamos pronto y que pases buenas fiestas
Miguel

domaverso dijo...

Además de la experiencia familiar del propio Lauzon, Léolo se inspira en una novela de la época de la Revolución Tranquila en Canadá que acaba de ser traducida al castellano. Se trata de El valle de los avasallados de Rejean Ducharme, curiosamente la editorial se llama Doctor Domaverso.