viernes, 14 de noviembre de 2008

Un poema sin título de Víktor Gómez: Inéditos del cuviví

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Por la huerta -cristo que arde sin
clavos en una cruz de alambres-
he visto el paraje triste como tu ojo,
pequeño pájaro
enredado en la trampa de un díscolo.

Lava, mujer, el ojo sin niña, en la tela
de mi canto. Y tiéndelo. Blanco
hasta que mariposas negras lo golpeen
con su afan;
contra la ondeada libertad entre pinzas
baten toda frescura en la herida
del tiempo. Este tiempo que grita,
-crucificado en las alambradas
que nos separan del huerto-
con voz desgarrada, con vómito y llanto.

Qué Judas se guarde su plata.
Se la trague y no florezca
en este huerto ni en mi saliva halle gusto.


Víktor Gómez

6 comentarios:

Miguel Iñiguez dijo...

Viktor me alegra ver en esta parcela, también, una muestra de tu canto, aproximar tu voz con el debido cuidado, intimista, un prisma que a nivel personal (por lo que me toca) me ayuda a mover encrucijadas. Desde mi visión particular, para nada he encontrado y supongo que para muchos, estados de paz, apaciguamiento o refugio en el poema. Carga su peso libremente y encontramos el modo de amonestar ese peso que caracteriza nuestro discurso, nuestra implicación en lo social, cuando es el otro el que habla.

Desde luego, no existen herramientas que no se hallan debatido sobre el terreno de nuestras jornadas (en nuestro quehacer diario) que ahora en los auspicios de la noche podamos creer encontrar. Han sido ya en otros cuerpos, lugares y moradas.
La idea de mantener éste lugar, éste espacio virtual me produce la sensación de estar dando un salto al vacío. Y quiero confiar y creer que algo de éstas, también herramientas de acercamiento puedan servir para algo. El qué, no lo sé. Si a nivel personal lo consigue habrá merecido la pena.

Gracias por tu poema, tu aportación.
Siempre un abrazo.

Viktor Gómez dijo...

Miguel:

Gracias a tu invitación a colaborar en éste blog.

Puse este poema, al que tengo especial afecto, porque se escribió impremeditadamente, con resolución autónoma y desde adentro de mí, sin freno ni prefijación estética. Quiero decir, que es un poema que apareció de repente y que es muy peculiarmente viktorgomez.

Las obsesiones ahí están. El sufrimiento que surge por la mala gestión de la libertad. La compasión y sus contrarios: avaricia, violencia, traición.

Unas referencias mitológicas (cristología) en la lucha del bien y del mal.

El desplazar la lógica de la sintáxis conversacional hacia otro modo de decir. Alterado lenguaje que quisiera ser desde un no-lugar, poesía antes que poema, en otra lengua que no sea la del Imperio.

Una difícil búsqueda personal de lo ético, que ayude a comprender y a convivir.

En fin, un texto que ahora es vuestro y en el mejor de los casos, vehículo dialógico con el que deliberar sobre nos+otros y sobre los acallados y desaparecidos.

Un abrazote,

Víktor

Lola Torres Bañuls dijo...

meHola

Me eh venido por este lugar inmediatamente.

Viktor este poema tuyo parece surrealista. Esta de muerte.

Un abrazote.

Julio Obeso González dijo...

Sí que es muy viktorgomez este poema. Uno acaba por rendirse a la evidencia, no siempre amigable, de un lenguaje nuevo, un vehículo capaz de hacernos llegar lo que en ti es médula y entonces sólo queda convenir la bienvenida. Me gusta mucho la forma en la que tratas esas obsesiones, vinculándolas al mito; consigues las dos claves, para mí fundamentales, de la poesía: Transmisión y creación. Un poema fenomenal,compi, sin ningún pero.
Un abrazo fuerte,fuerte.
Julio

Viktor Gómez dijo...

LOLA:

gracias por la lectura. me agrada compartirla contigo, que tan sensible y abiertamente la reescribes.

un beset

Víktor

Viktor Gómez dijo...

Julius:

graaacias. creo que entre nosotros, además, las claves suelen ser intuidas desde una empatía y complicidad que no quiero desvelar. es nuestro vínculo.

Un abrazote

Víktor