lunes, 5 de enero de 2009

JUAN GELMAN: resistencia del pato salvaje




El pato salvaje


A Jorge Boccanera



En medio de su olvido ocurre

la grandeza del mundo en la

fuga del pato salvaje.

Y cómo vuela la criatura, cómo

escribe trecho a trecho fuego

en la forma invisible

que apuesta contra él.

Eso es volar y los espacios

de lo que triste era, rocan

un todo pequeñito.

Ave pájaro que

cruzás el cielo como una ilusión

de lo que fue no sido

bajo el sol que no hace preguntas.

3 comentarios:

Miguel Iñiguez dijo...

Buen texto como presente para estas fechas que, si bien son lecturas que acercan nuestro atino o perspicaz lectura, al menos sacude nuestra pretendida vagancia, cuando pensamos o pienso en esos espacios de altos vuelos que se nos deslizan: pudiera ser cuando arrojo mi escritura, cuando soy yo mismo abalanzado, desde el propio fuego que me compele; también, por supuesto en el propio vacío que genero.
Todo ello nos contiene.

Gracias Víctor por promover éste espacio, vago, que vive del préstamo y acertada colaboración. Gracias de veras

De este poeta se dijo en el diario El País que existen poemas suyos que no verán luz hasta el 2050. Debe de ser que somos sociólogos condescendientes, forzados por los hechos que rodean nuestro tiempo, a generar esa dilatación, esa ralentización de los sentidos. Poder pautar y oxigenar, procurar concierto en nuestra abigarrada historia.

De cualquier modo mantengo mi impresión de aquel artículo, al compás ahora de ésta lectura

Un abrazo grande
Miguel

Viktor Gómez dijo...

Querido Miguel:

Me despiste. Creí que había comentado. ¿Qué paso? Quizá
lo que uno desea se deshace
ante lo que le desea a uno
construye, sea barro o cristal.

Tu muy generosa palabra me
obliga a escuchar y asentir.

Con gratitud recojo tu afecto
y dejo para charlas de café
decir más de Gelman, de su brillo
que no es poco y de lo abusivo
de algunos interesados en llevar
a terreno propio una obra amplia,
plural e incasillable.

Al Maestro Gelman, todo el bien.

A tí, compa, un abrazo grande


Tu Víktor

Miguel Iñiguez dijo...

“En medio de su olvido ocurre

la grandeza del mundo en la

fuga del pato salvaje”


Que cierto que aquí, en éste primer pasaje transita una constante de vuelo: Rezagada de verter su osadía, con todo, es su pesar y es su fuga. Tal brillo al que haces referencia mueve al mundo y mueve su acción. Una fuga necesaria es señal de que algo nos vuelve y promueve: Si lo queremos así, nuestra natural negación primera, escurridiza en su forma de incitar al mundo: al rango de “su debe”. Es ahí el atino que lo hace volver, en algo que forma parte de un todo.

En clave de prosa la palabra “movimiento” me significa.

Una mirada elegante, una selección que agradezco Víctor. Como bien dices, para ganar su brillo en tertulia.

Un abrazote y nos vemos pronto.