sábado, 10 de septiembre de 2011

IN MEMORIAM (Carta abierta a los últimos)

.
.
In Memoriam,





.

.
escribí en noviembre de 2009, con indisimulada influencia quiquefalconera, ésta impronta en la página de Xarxa cristiana, cumpliéndose el XX aniversario del asesinato en El Salvador de Ellacuria y sus compañer@s:


"Al recordar y renombrar a los tumbados a balazos,
con la sangre que veinteañera no se seca en la piedra
estamos pintando una casa nueva para la palabra.

Una casa se alza sobre las ruinas
de los mártires,
en medio de las atrincheradas ciudades y los campos
...en el corazón de los atribulados
y en las manos del silencioso
que te invita
a apalabrar un tiempo de justicia, pan y canto sin machetes."



Casi dos años después, aparece en mi correo electrónico la entrada que debió quedarse por visibilizar en su día y que así cumple ahora una función imprevista y generosa de aliento y de reformulación de nuestra esperanza.  Aparece por sorpresa. Y deja abierta una pregunta...

Siguen los canallas, los sátrapas y sus compinches y siervos matando por doquier, en Centroamérica y en todo el mundo. Y se hacen ríos invisibles de mártires anónimos, empobrecidos o negados.

Y la poesía sigue, en los casos más corajudos, plantando cara, cuerpo y voz, a tanta maldad desnuda o solapada, desde la que llaman crisis al robo de la democracia, la justicia y la libertad por parte de los generales del Ejercito mundial del Capitalismo voraz e inmisericorde a los pueblos torcidos a golpe de leyes, sentencias, pactos, machetes, hostias y mamporros o abandonos y mentiras.

Vaya este otro poemilla ocurrencia salto y rabia desde el que grito por tí, vida de la vida, arrebatada a los más indefensos y protegida por las mujeres y los hombres más valientes de la historia, desde su anonimato y hermosura.


" Cielo y barro se han besado,
no escribe el dolor de los huesos partidos
contra la culata del fusil,
océano y autopista se han muerto
en las lágrimas verdes
de sus ojitos agachados y hermosos,
niña en la fragilidad de los abismos
palabra de niña en los acantilados
de las milicias y los consejeros delegados del odio
estamos en la quiebra y en el fémur
de un pájaro
garabateando la palabra insurreción
con Ellacuria sonriendo
en los lodazales de la historia
con una mano en Dios y todo su ser en vosotros."



Un abrazo grande,


Viktor

4 comentarios:

Leticia dijo...

Viktor, tan actual tu carta del 9009 al hoy 2011, que me hace reflexionar... que la grandeza de nuestros países es tal, que no los alcanza la justicia.
Un beso

Ana Muela Sopeña dijo...

Absolutamente necesaria tu carta, Víktor.

Hoy y siempre.

Así es, como lo cuentas. No es crisis. Es robo y luego nos dicen que nos hagamos más austeros.

Una abraçada
Ana

Antonio Fernández López dijo...

Por estas cosas del destino me he adentrado en esta tu casa y lo que he leido me ha conmovido. Conocí a Jon Sorbino, compañero de Ellacuría que, al parecer, era a quien buscaban los milicos cuendo entraron. Casualmente estaba en Japón esos días. Qué vida más triste esta que se va salvando a salto de mata. Parece que vale poco frente a cualquier fusil. Te afrezco que intercambiemos comentarios y sigamos aprendiendo. Un beso

COLECTIVO POETAS dijo...

Hay días que una lucecita se enciende entre tanta oscuridad. Y no porque uno haga nada ni tan siquiera porque uno la estuviese buscando. Esa lucecita aparece sin aparente porqué, Antonio. Su gratuidad, su delicadeza, su calor, nos interpela, nos sana. Así me llegan hoy tus palabras. Así las bebo. Como la luz humilde de una pequeña lucecita, que es lo suficiente en un día corriente, entre tanta oscuridad y ruido.

Jon Sobrino ha ido escribiendo, con periodicidad anual, unas hermosas y corajudad cartas a Ellacu. Es otro modo más de recordarnos que los muertos no mueren del todo mientras haya memoria de ellos, y corazón que les mantenga su claridad, su calor.
Muchos son los crucificados, los torcidos del mundo. Recordarles sería lo menos que podemos hacer. Recordar sus cuerpos, su voz, sus ademanes, sus palabras, sus hechos y vivencias.

Antonio, sigue siendo El Salvador un lugar para la esperanza y la insurrección. Una tierra para los vínculos, para el hermoso hermanarse.

hablan de dignidad e indignados, desde mayo, por acá, por España, y no les faltan razones. Pero a mi me parece que lo primero, lo urgente e importante es no aceptar que existan un tercer y cuarto mundo. O todos somos primer mundo, o el mundo es en realidad "un infierno injustificable, inasumible". Si estamos por cambiar el mundo, que no sea solo "mi mundo" "mi" "me" "yo" sino que sea un nos+otros, tan amplio y variopinto como es la raza humana, pero no tan solo. Que sea todo ser viviente de la Tierra, que sea La Tierra global y particularmente cuidada, acogida, amada.

En esas creo, por esas estamos y desde ahí tiene un sentido irrenunciable e insustituible la muerte de Ellacu, de Romero y de tantos otros anónimos martires y víctimas de la depredación humana.

Un abrazo grande,

Tu Víktor

mi correo: viktormari@gmail.com