lunes, 24 de octubre de 2011

ECUACIÓN DE DOS INCÓGNITAS

Rotas

Él le ha dicho que le sobran muchos kilos
que se ve ya mayor y sin recursos
que ella no vale nada y él es todo.

Y ella no combate
porque cree las palabras de su "hombre".

No entiende que su "hombre"
ya no es aquel amante tan romántico,
ahora es un lobo que desea destrozarla.

Él ha dicho que no toque el dinero porque es suyo
que no salga a la calle con escotes o con falda
que no se relacione con amigas
que no hable con la gente
que no hable por teléfono.

Y ella cree que es instinto
que él marca el territorio
porque ella es su mujer, es su buena hembra.

Pero todo es mentira.

Él prohíbe esas cosas
para que su esclava voluntaria
siga en su cautiverio
y no vea la luz.

Él insulta si el arroz está muy hecho
insulta si la sopa está caliente
insulta si ese plato tiene sal.
Insulta si el arroz está más crudo
insulta si la sopa está muy fría
insulta si ese plato está muy soso.
Insulta si ella hace
insulta si no hace.

Así miles de víctimas
paralizan sus vidas
en manos de personas
que hace tiempo murieron al amor.
Sólo pueden sentir la jerarquía,
porque dentro de ellas
se derrumbó la fe y la confianza.
En lo profundo de estos hombres,
debajo de las capas de crueldad sanguinaria,
vive un niño asustado
que recibió en la infancia malos tratos
en vez de las caricias necesarias.
Por ello no ha crecido protector,
tampoco generoso.
No puede respetar la independencia
ni otra identidad,
porque él nunca ha tenido nada de eso.


Rotos

Ella ha dicho que él no vale nada
que le repugna estar bajo su techo
que es casi un impotente
y que no ose tocarla ni en los sueños.

Y él no dice nada.
Es extraño, lo es.
Él cree en las palabras
de esa mujer atávica que le hizo tan feliz hace ya tantos años.

No entiende que su hembra
ya no es aquella novia sonriente
ahora es una medusa dispuesta a envenenarlo sin veneno.

Ella ha dicho que todo lo que gaste
debe justificarlo con facturas
que aunque ella ya no quiere
que la toque
él no se atreva nunca a delinquir
rozando a otras mujeres.

Y cree que ella lo ama
y por eso no deja que él escape
y no permite nunca que él disfrute
de alguna cama oculta
en rincones furtivos
de la ciudad sin nombre ni apellidos.

Pero todo es mentira
Ella sólo le odia
porque cree que su vida
se ha frustrado por él.

Ella prohíbe todo
para destruir la fuerza innata
del hombre que le ha dado el cautiverio
y juntos en la cárcel
definen como amor a esa pasión oscura
de destrucción en el mutismo,
en el silencio sombra
de la cotidianeidad tan bien mirada
por ojos de parientes, familiares,
gente desconocida y los vecinos.

Ella insulta si él no quiere dialogar
ella insulta si él habla
ella insulta si él no encuentra aparcamiento
insulta si él no encuentra un buen trabajo
insulta si él no viaja
insulta si se ausenta demasiado
insulta si está en casa estorbando
insulta si él llega algo más tarde
insulta si desea mucho sexo
insulta si no quiere ya rozarla.
Insulta si él hace
insulta si él no hace

Así miles de víctimas
paralizan sus vidas
en manos de mujeres
que hace tiempo murieron al amor,
sólo pueden sentir la jerarquía
porque dentro de ellas
se derrumbó la fe y la confianza.
En el interior de estas mujeres,
debajo de las capas de crueldad sibilina,
vive una niña huérfana
que no encontró su vía de expresión
que fue condicionada a ser sin brillo,
identidad en gris,
que no recibió nunca los estímulos
para desarrollarse nutridora,
generosa y autónoma.


Ana Muela Sopeña

2 comentarios:

COLECTIVO POETAS dijo...

tremendo poema. su relectura hoy me resulta difícil, porque desgarra.

hay realidades insufribles. la poesía tiene la extraña magia de estetizar hasta lo indecible y dignificar lo más doliente.

un beset,

Ana Muela Sopeña dijo...

Así es...el maltrato no es algo lineal sino circular. Mientras no analicemos y denunciemos los círculos de maltrato no avanzaremos mucho...

Un beso
Ana