
RELÁMPAGOS
Un relámpago azul nos transfigura
en el tiempo del alba y de la herida.
Nuestra sangre compite con crepúsculos
que buscan en el mar su adiós incierto.
Es el reloj que llora
en túneles de amianto.
Un relámpago rojo nos avisa:
la
hora
del
encuentro,
en las plumas del pájaro que vuela.
Nuestros cuerpos son aves que se esconden
de la llamada firme a ser de arena.
Un relámpago blanco es la señal
del cosmos adherido a nuestros códigos.
Nos invita el momento
a ser como las piedras en el bosque.
Anónimos y envueltos en la lluvia,
sacralizando siempre la palabra.
Un relámpago verde es nuestra clave
que persigue en los ojos la conquista
de la libertad de la conciencia.
Ana Muela Sopeña