martes, 11 de agosto de 2009

Impronta

Qué armazón suena como una tuba?

Traqueteas entre la columna
y la noche.

¿Alguien puede
cambiar la luz de diez mil estrellas por un vaso
de agua fría?

Qué desazón truena sobre una nube?


(10 de agosto)

12 comentarios:

Ana Muela Sopeña dijo...

Cada una de las estrofas de este poema es como un relámpago de buena poesía, Víktor.

Especialmente me ha llegado ésta:

Alguien puede cambiar la luz de diez mil estrellas por un vaso de agua fría?

Me estremecen estas palabras. Magia, consagración y entrada en el misterio.

Muy buenos versos.

Te dejo un abrazo
Ana

Viktor Gómez dijo...

Ana:

sólo puedo darte las gracias por tan generosa lectura.

un beso,

Víktor

Miguel Iñiguez dijo...

Viktor, te pido disculpas (ya hablaremos), cierto que el agua y esas adhesiones pueden resultarnos, cuanto menos muy chocantes. Pero, és tan importante decirlo...

Ya te llamo

Miguel

Viktor Gómez dijo...

Querido Miguel:

¿por qué habrías de pedirme disculpas? De ante mano estás disculpado, amigo, si en algo crees necesitarlo.

Para hablar, llamamé al tfno de Juani, luego te lo paso, que el mío me lo robaron el viernes noche y hasta el martes no recupero mi número.

Un abrazo grande, entre aguas embarradas,

Tu Víktor

Mónica Angelino dijo...

Me has hecho acordar a neruda y sus preguntas.

Muy bueno viktor!

ángel dijo...

Buen poema en tu blog que hoy descubro. Un gusto leerte.


Saludos...

Viktor Gómez dijo...

Mónica:

gracias al empatar de lectora y poema se dice que hay o sucede
el tan deseado hecho poético, la articulación comunicante que no se agota en la razón ni se disloca en el abismo sino para aproximarse a ese ideal, aunque imposible bien suficiente -magia por silencio y palabra por errancia- que no limita texto o pretextos del habla o de la testimoniante necesidad del balbucir como se pueda el hecho en si, la cosa en si,m el sí que pregunta, el sí que tiembla ante -la espera del si no tal vez fuera- de lo imposible

como un niño espera que el sol se pueda atrapar con las manos o la muerte esquivar con un cerrar de ojos...

gracia que deviene en tu lectura, generosa y honda, que presta de tu universo versal y sonoro las notas de armonía que buscaran las náyades en la noche de la creación aurea de Orfeo. Gracias del vino y las estrellas (que son para quien las trabaja, ¿verdad Carlos?) y del maestro carpintero que alzando la mano ofrece al día su edad y su secreto arte con la vida misma por prenda...

Un beset,

Víktor

Viktor Gómez dijo...

Ángel:

agradezco mucho tu comentario. Éste blog es a tres bandas, seguido entre su paridor, Miguel Iñiguez, la ínclita Ana Muela y yo mismo.

En cuanto al texto te ofrezco de corazón lo dicho a Mónica pues es vuestro por lo evidente.

Un abrazo grande,

Víktor

Miguel Iñiguez dijo...

Víktor, voy tomando nota, apuntes. Ya hace un tiempo considerable desde mis primeras impresiones sobre esta impronta que en lo simbólico desterraría, no a diez míl estrellas: Apuntemos más alto si queremos y en ser capaces de cotejar, no ya desde lo simbólico sino desde una cierta ironía, por un lado y lo que de biológico, desde el azar y la necesidad tienen por su otro aspecto. Quién presta a quién sus significantes y cómo a su modo nos prestan lo que luego nosotros desglosaremos subjetivamente a modo de significaciones. Como diría Lacan, quién presta a quién esa primacía entre significado y significante. Pensemos en el significante “Agua” y suspendamos por un momento su significación. Habrán momentos para otros encuentros.

Un abrazo

Miguel Iñiguez dijo...

Gracias Mónica por visitarnos, también a modo de impronta.

Un besote

Miguel Iñiguez dijo...

También a ti, Angel te debemos tu visita por este espacio, que más que deliberación, personalmente califico de atrevimiento.

Muy bueno ese blog “Noctambulario”, que seguiré frecuentando

Un abrazo

Miguel Iñiguez dijo...

Ana gracias por tu participación. Y, es cierto parece que nos adentramos o supeditamos a lo consagrado y nos absorbe otro orden de respuestas pero su antesala, la de toda formulación es siempre desde mi modo de ver un abismo. Y eso Víktor, por lo que experimento y en la medida en que lo voy conociendo, lo entiendo en él como un ejercicio habitual, su modo de interpelar, de horadar y propugnarlo permanentemente. Me gusta su concepto sobre la poesía desde su reformulación permanente, siendo nosotros cosujetos adheridos al mismo y a lo que de alma real, tiene.

Un besote