sábado, 11 de agosto de 2012
miércoles, 13 de abril de 2011
LAS DOS CARAS DE LA FRONTERA
LAS DOS CARAS DE LA FRONTERA
Una reflexión
El ser es un ser fronterizo.
Eugenio Trías.
Sociólogo.
Los Estados tienen una característica esencial: la soberanía, esto es, la facultad de implantar y ejercer su autoridad de la manera que lo crean conveniente. Para que el ejercicio de la soberanía por parte de los Estados no perjudique a otras naciones, se crean límites definidos en porciones de tierra, agua y aire. En el punto preciso y exacto en que estos límites llegan a su fin es cuando se habla de fronteras. El espacio llamado frontera, ha sido delimitado históricamente por el hombre durante las conquistas geopolíticas a través de siglos. Área que guarda diferencias de diversas características, particularidades que separan o acercan a la humanidad, dependiendo de qué lado de la frontera se vea el horizonte. Diversas connotaciones tiene la frontera, ella nos habla según se le cuestione. Mí espacio y el espacio del otro, es esa pertenencia abstracta cuya normatividad la guardan celosamente las naciones, lugar donde aparentemente cabe el universo de todos. Las fronteras se estiran, encoge, aparecen y desaparecen son absolutamente arbitrarias y la filosofía acerca del deber ser de cada lado de ellas, es legislada, valorada y vivida cotidianamente por la sociedad que las delimita, contempla y hereda dichos conceptos a sus descendientes. La frontera también guarda como en una caja de Pandora, los parámetros con que se define el paradigma de dicho concepto. El ir y venir de la humanidad trashumante, gregaria y nómada la que recorrió la geografía de nuestro planeta, es aún hoy ese espacio y campo de batalla de infernales enfrentamientos entre seres humanos. La frontera que nos margina desde un comienzo, es la que llevamos interiormente como individuos y se manifiesta al extremo de considerar posibles enemigos a los posibles amigos, frontera que nos limita para el simple hecho de darnos la mano, así de simple y así de enormes veo sus murallas hoy tangibles en muchos territorios… Las tres condiciones para tener una nacionalidad es decir para la pertenencia a una nación como individuo, son como sabemos: Un territorio, una población y un gobierno. La única frontera que deseo derribar, es la que se crea de manera sistemática en nombre del dolor y el ultraje enarbolándose la bandera del odio recrudeciendo su rigidez y su doble moral bajo aparentes paradigmas que no funcionan en la práctica de su ejercicio, así, valores como la pertenencia, la libertad y el honor entre otros, son violentados por los mismos individuos que los ponen en práctica resguardando su frontera… y se cometen injusticias. Los problemas de frontera son múltiples, el cómo las cruzamos es uno de los puntos focales que han generando desacuerdos entre naciones, se han vuelto como la hidra de muchas cabezas. La discriminación de hombre por el hombre mismo a todos los niveles, desde las diferencias en la sociedad de raza, credo, lugar de origen o sexo llegando a la arbitrariedad de crear generaciones que ejercitan la discriminación en contra de los que viven del otro lado de la frontera a través del dominio del territorio bajo la aparente "ética política". Siniestra lucha en donde el capital invertido en armas y todo tipo de instrumentos bélicos sigue siendo un negocio muy lucrativo de la mano de la ley del más fuerte y corrupto.
Recordemos la intervención de Alemania versus el pueblo Judío o Rusia versus Polonia, hoy manifiesto desde espacios en el planeta como Israel versus Gaza, China versus El Tíbet, Estados Unidos versus México, Libia versus sus propios ciudadanos que están en desacuerdo con el gobierno... solo por mencionar algunos ejemplos. Los grandes organismos como la Organización de las Naciones Unidas y las instituciones que rigen la vida en sociedad como el estado, la familia, la religión, la educación, la economía, y el deporte, concilien la expresión de su sistema de valores para resguardar el derecho entre naciones, manifiesten su poder y colaboren conjuntamente para enfrentar a enemigos tan poderosos como el deseo por imponer "paradigmas mesiánicos" que tienen como fondo el dominio, por ejemplo, los de la riqueza de los recursos naturales de una nación. Las limitaciones entre nosotros (en cuanto al racismo) y manifiesto entre hermanos que comparten una raíz en todos los aspectos, puede combatirse con una de las armas más poderosas con que somos capaces de hacerlo; los acuerdos mínimos, es decir respetar las diferencias y particularidades de cada cual mediante el diálogo y la comunicación, detrás de cada una de las dos caras de la frontera.
Leticia Garriga. La Paz, BCS. México.
martes, 12 de abril de 2011
DIÁLOGOS

La superficie de la tierra, el mar, la atmósfera... también hacen un intento utópico de dialogar con nosotros...
¿Por qué utópico?
Porque mientras el planeta nos habla, nos grita al no oírlo... nuestras pequeñas, grandes y enormes ganas de poder, de dinero, de abundancia, de imponer nuestras creencias y no permitir las del otro, de imponer nuestros criterios, nuestra razón, nuestra opinión, nuestro punto de vista, nuestra idea de justicia a favor nuestro también... esa apremiante necesidad nuestra, hace oídos sordos a las palabras, susurros, gritos, gemidos, alaridos... hechos de agua, tierra, aire y fuego y nos introduce más aún en la batalla, en la guerra, en la falta de clemencia ni bondad por ninguna de las partes, nos mete de lleno en la boca del lobo. Esa ferocidad nuestra por poseerlo todo, por imponerlo todo, por imponernos a todos... esa ferocidad nuestra de caníbal bulímico y enganchado a la sangre y carne más jugosas... esa ferocidad de animales de caverna y coto de caza, nos emborracha de gloria ilusoria y nos impulsa con fuerza hacia la destrucción más genuina que nos retrata así; feroces, altivos, embebidos, con la barbilla bien alta mientras de las comisuras de los labios la sangre de la que nos acabamos de alimentar, gotea suavemente y convierte nuestros patéticos intentos por imitar el lenguaje, en meros gruñidos y chillidos de humanoide que no es humano. Unos imitadores de lo humano, unos imitadores de aquello que debería hacernos únicos, de aquello que debería hacernos cuidadores de todo lo que nos sostiene.
No podemos dialogar porque ni siquiera somos conscientes de que estamos monologando en una lengua inarticulada de caníbales desposeídos de la alquimia que nos haría humanos.
Pequeños Deberes- ¿Cómo sería convertir aquello que no es humano en nosotros, nuevamente en humano?
Adriana Davidova
Artículo publicado en la revista digital Divertinajes:
http://www.divertinajes.com
A.AliciaNlaRealidad@gmail.com
Dibujos-Daniel Rabal Davidov
martes, 17 de marzo de 2009
El Arte de la Consagración del Fuego, por Xavier Costa

El tiempo cíclico vertebra la tradición festiva. El tiempo fundamental de las fallas es el tiempo de la representación mítica de la renovación del mundo, que acompaña a la eclosión del ser. El momento de recreación es el de la aparición catártica del fuego en la cremà. En las Fallas existe un año Año Fallero, y un calendario que acuerda el ritmo festivo con las transformaciones estacionales.




… Las Fallas se originan como una versión peculiar de representación de este sacrificio místico. Mantienen las “viejas piedras” en su representación, tanto en la sociabilidad festiva como en el monumento: el juego, el humor, el comensalismo, el muñeco (ninot), el fuego, etc.., se encuentran hoy en la Fiesta. Además, los actores festivos sostienen aún el sentido purificador del ritual, y lo hacen explícito discursivamente.


Freud articuló la fantasía o ensoñación diurna con la creación poética y con la imaginación mítica, mostrando que constituyen un sustitutivo de los juegos infantiles y un goce artístico que actúa como placer preliminar que “descarga nuestra alma”. Como en el sueño nocturno, este goce artístico da salida y satisfacción a los deseos reprimidos de un modo deformado y mitigado, elaborados como manifestación artística. Las Fallas constituyen así una fiesta que pone en términos artísticos, poemáticos y fantásticos la antigua conexión mítica ambigua entre la víctima y el dios del viejo sacrificio agrario. La víctima y el dios devienen arte y fuego en la fiesta. En las Fallas arte y fuego se co-pertenecen, y se manifiestan el uno en el otro.


Xavier Costa - Valencia 2005

evento festivo
Consagración en tiempo de cenizas
nuestro interno pasacalles
en efímeros rituales purifican
de hogueras sin reposo.
Tanta infancia quiero indultar,
salvar del fuego obstinados enseres
que apelmaza la memoria
ahora sátiras,
llamas que reciclan.
Todo monumento arribado
contiene sus risas y llantos
que arde mi figura y se oculta,
cual equinoccio sus días artísticos.

jueves, 18 de diciembre de 2008
LÉOLO LA ESCRITURA FÍLMICA EN EL UMBRAL DE LA PSICOSIS por Jesús González Requena y Amaya Ortiz de Zárate
“E iré a descansar con la cabeza entre dos palabras
en el valle de los avasallados.”
Parce que je reve, je ne suis pas
Porque sueño, yo no lo estoy

Dirección Jean-Claude Lauzon
Guión Jean-Caude Lauzon
Producción Lyse Lafontaine Y Aimée Danís
Fotografía Guy Dufaux
Música Richard Gregoire
Montaje Michael Arcand
Sonido Yvon Benoit y Marcel Pothier
Decorados Francoise Séguin
Dirección artística Francoise Séguin
Vestuario Francoise Barbeau
FICHA ARTÍSTICA
Narrador Gilbert Sicotte
Léolo Maxime Collin
Padre Roland Blouin
Madre Ginette Reno
Abuelo Julien Guiomar
Domador de versos Pierre Bourgault
Bianca Giuditta del Vecchio
Consejero educador Danys Arcand
Profesor German Houde
Psiquiatra Andrée Lachapelle
Fernand Yves Montmarquette
Chulo Lorne Brass
Léolo joven Francis St-Onge
Origen Canada (Québec)
Año 1992
Duración 107 minutos
Distribución Alliance/ Vivafilm
FILMOGRAFÍA
1979 Le secret du colonnel (cortometraje)
1980 Super Marie (cortometraje)
1986 Un zoo, la Nuit (largometraje)
1992 Léolo (largometraje)
Son muy pocas la películas que, como Léolo no conformandose con hacer de la locura el tema de sus argumentos, han afrontado de lleno la experiencia —inevitablemente brutal y descarnada— que la constituye.
Mas allá de su superficie narrativa —en cierta medida autobiográfica—, es la propia escritura del filme la que afronta la experiencia radical de la locura, aproximándose así a ese umbral donde, porque todas las sujeciones fallan, se dispara la angustia: en el filo mismo de esa extrema navaja, se sitúa la voz que habla y la mirada que hace ver en Léolo

Ahí, en ese umbral donde todas las sujeciones fallan —y donde, por eso, la angustia se dispara—, en el filo mismo de esa extrema navaja, se sitúa la voz que habla y la mirada que hace ver en Léolo
…No intento recordar las cosas que ocurren en los libros, lo único que le pido a un libro es que me inspire energía y valor, que me diga que hay más vida de la que puedo abarcar, que me recuerde la urgencia de actuar.
EL SÓTANO DEL DOMADOR
… Y cuando finalmente una enfermera cierra la puerta del enrejado de la sala de hidroterapia, la cámara retorna a la morada del Domador.
La irreversibilidad de lo que ha sucedido —último eslabón de la narración que ya se cierra definitivamente— se marca entonces en la ruptura del orden de enunciación que ha regido el film hasta aquí. Pues hasta ahora la voz del Domador sólo se hacía oír leyendo lo que ya habíamos oído por la voz adulta de Leo; ahora, en cambio, se invierte el orden por primera y única vez; oímos primero al Domador y sólo luego, en seguida, a Léolo repitiendo sus palabras.

Domador de versos:
“ A ti, la dama. La audaz melancolía, que con grito solitario hiendes mis carnes ofreciéndolas al tedio. Tú, que atormentas mis noches cuando no sé qué camino de mi vida tomar. Te he pagado cien veces mi deuda”
Léolo:
De las brasas del ensueño sólo me quedan las cenizas de una sombra de la mentira que tú misma me habías obligado a oír. Y la blanca plenitud no era como el viejo interludio, y si una morena de finos tobillos que me clavó la pena de un pecho punzante en el que creí. Y que no me dejó más que el remordimiento de haber visto nacer la luz sobre mi soledad.”
"Porque sueño yo no lo estoy. Porque sueño... sueño. Porque me abandono por las noches a mis sueños antes de que me deje el día. Porque no amo. Porque me asusta amar. Ya no sueño. Ya no sueño".
L'avalée des avalés, Réjean Ducharme

Léolo – La escritura fílmica en el umbral de la psicosis
Jesús Gonzalez Requena / Amaya Ortiz de Zárate
Contraluz libros de cine (CC)
Ediciones de la mirada
miércoles, 3 de diciembre de 2008
"El alma de la ley", por Antonio Palao

…Extraña nada la del hijo, nada en la que se encarna la ley, nada necesaria para la ley y por ella querida para perpetuarse. Esta necesidad hace sospechar al hijo la impotencia de la ley:
“Para perpetuarte, ¡Oh ley! necesitas de mí, y cuando la dulce promesa de tu inmortalidad ha persuadido mis oídos, me vuelves la espalda para declararme cascaron de la nada.”
Antonio Palao
Aletheia, revista de psicoanálisis Nº1 Valencia 1992

