lunes, 15 de junio de 2009

Concha González Nieto "Niebla"

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Alguien encuentra un ángel sobre el agua
con las vertebras deshechas y el corazón
unido a las manos.
Alguien cree que es suyo y lo hace suyo
y lo alimenta, lo embriaga con aceites delicados.
Unge la oscuridad de sus ojos con el vino puro de los labios,
transita por su sangre y lava la ingravidez de sus venas.
Recoge sus manos y las junta y dobla la túnica de encaje
en el fondo de una sombra.
Alguien heló su pie de ángel, su sed de ángel,
su horror de ángel, su ciega muerte de ángel.
Alguien ha cosido palabras en su piel, besos en su noche,
anillos laberínticos en su vientre.
Y el ángel vuela ahora, lejos de la niebla,
lejos de la vida, lejos de la noche que crece
sobre un charco de profundos limos.
Es inútil el beso que tiembla en la frontera.
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Concha González Nieto
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Su blog:
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4 comentarios:

Ana Muela Sopeña dijo...

Un poema impactante, Concha. Al mismo tiempo que nos sumerges en la dura realidad nos elevas a la necesidad de solidaridad.

Un abrazo
Ana

Miguel Iñiguez dijo...

Una imagen acuciante para los inicios de éste siglo XXI sería una patera atravesando todos los océanos, como síntesis del flujo migratorio apremiante y, junto esa imagen éste poema, llegando tal vez a algún destino.

Se hace patente como beso, ligero de apuestas, donde mucho de ello ya está dado de antemano en la escritura de Concha (lo que hasta ahora vengo leyendo de ella).

Buena selección Ana

Rosalia Linde dijo...

El poema es magnífico, en fondo y estructura. Es tan hermoso que deja sin aliento. Tiene lirismo y es mágico, como todo lo que haces, Concha, porque al fin y al cabo, la poesía que no es sentida, que no lleva sangre en sus versos no es la mejor, sin duda. Un abrazo sentido.

Rosalía

Lisola dijo...

Ana, Iñigo, Rosalia. Qué deciros. Simplemente dar las gracias por vuestra lectura y por acompañarme en esta solitaria y necesaria andadura del acto de crear.

Un enorme abrazo a todos en especial a mi querida Ana que con su dedicación, interés y cariño, hace posible cada día que conozcamos otras letras, otras formas de expresión... un pequeño o gran milagro en medio del caos que nos acompaña.

Lisola.