viernes, 12 de marzo de 2010

CITA POÉTICA con Olga Muñoz, Yaiza Martinez y el Recital solidario por Chile


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Viernes 12 de marzo de 2010

A las 19:30 h en Libreria Primado Lectura de los poemas de Yaiza Martínez y presentación de su obra a cargo de Olga Muñoz. Ver AQUÍ

A las 23 h en Café El Dorado Lectura de los poemas de Olga Muñoz y presentación de su obra a cargo de Yaiza Martínez. Ver ACÁ

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y Recital solidario por Chile.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Un poema sin título(s) por Chile, 27 de febrero 2010

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ESE monte
en la partida
contemplado desde
tu ojo
es ese niño
en las lindes del terreno
quien se mueve
como la pregunta
de las inconclusas palabras
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terremoto

desmadre
abismo

fondo

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Víktor Gómez

lunes, 8 de marzo de 2010

A MI TIERRA (Chile)


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Un gigante ha rugido en mi tierra y en mi morada
ha osado aparecer en la oscuridad de mi sueño.
Sin piedad ha tomado mi mundo y lo ha herido,
rompió caminos y vidas
hundiéndolas en grietas que ahora cruzan los senderos.

Los brazos de agua abrazaron mujeres, hombres y niños,
que a la orden del ogro los llevó mar adentro
acunados en su fuerte regazo, para no regresarlos jamás,
y el cielo los mira en silencio y negro.
Se ha abierto una herida, profunda. Difícil de sanar.

Acallado el gutural aullido
busco en los despojos de mi reino
las cáscaras de los que se fueron sin aviso, sin adiós.
Y ahora adormecida para intentar el olvido,
el monstruo se encarga a cada instante
de hacerme presente que aún acecha vigilante
volver a atacar.

Camino en silencio para que el gigante duerma
y no vuelva a despertar.
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Elisa Golott
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Elisa Golott ha vivido el terremoto (aún lo está viviendo)

en la ciudad de Santiago de Chile.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Entrevista en el diario El País - ENTREVISTA: SIDI MOHAMED BARKAT Filósofo









"La lucha de clases se ha trasladado al interior de cada trabajador"



"El trabajador ha sido transformado en una especie de empleador de sí mismo. El sujeto emplea al cuerpo. La lucha de clases se ha trasladado al interior del individuo". La serie de suicidios ocurridos en Francia en los lugares de trabajo sería una de las consecuencias de esta nueva organización del trabajo. Ésta es la tesis que sostiene el filósofo Sidi Mohamed Barkat (Tlemcen, Argelia, 1948), profesor e investigador del Departamento de Ergonomía y Ecología Humana de la Universidad de la Sorbona, que ayer pronunció una conferencia en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona sobre El futuro del trabajo.

"El que se suicida nos convoca para ver lo que los demás no vemos"

"El trabajo ha desbordado su esfera para invadir la de lo privado"

"La gente corre, no sólo por el salario o por reconocimiento, corre por correr"

Barkat, que fue director del Colegio Internacional de Filosofía de París combina su condición de académico en la más pura tradición de la excelencia francesa, con sus orígenes argelinos, lo que le ha permitido investigar en el campo de las identidades de los individuos y hurgar sin trabas en la memoria de la colonización o el terror como arma política. Los franceses contra el terror de Estado. Argelia 1954-1962 y Les artifices du pouvoir colonial et la destruction de la vie (Éditions d'Amsterdam, 2005), son dos de sus obras más importantes. Actualmente estudia los cambios sustanciales que se están produciendo en la organización del trabajo y los conflictos que generan.

Pregunta. ¿El fordismo, la organización del trabajo surgida del sistema de producción en cadena creado por Henry Ford, ya no rige nuestras sociedades?
Respuesta. Los sindicatos se batían por reducir el número de horas y aumentar los salarios y, en menor medida, controlaban las condiciones de trabajo, pero no tocaban lo que pasaba dentro del trabajo. Un sistema que ha permitido el desarrollo de la sociedad de consumo, el crecimiento económico, pero que no ha tratado la cuestión de la existencia, de la respiración.
P. ¿Dónde respiraban?
R. Los trabajadores respiraban fuera del trabajo. Con el dinero se podía acceder al mundo, se podía entrar en una comunidad -la comunidad nacional-, un mundo -la civilización- y un espacio -el territorio del país-. Eran objetos de amor y conformaban la identidad.
P. Ahora ya no respiran...
R. La nueva organización del trabajo ha cambiado este relato y los suicidios son el grito desesperado de los trabajadores que sucumben. El Gobierno buscó una razón para los suicidios y los atribuyó a problemas personales. Para mí son un grito de revuelta ante una situación que nos desborda y de la que no podemos escapar; el suicidio abre una brecha para poder tomar el aire, es una cuchillada, como lo fue realmente en el caso de un trabajador de France Télécom que en medio de una reunión se clavó un cuchillo en el abdomen. El que se suicida nos convoca para ver lo que los demás no vemos. Nuestra civilización no es consciente de que está produciendo muertos vivientes, zombis.
P. ¿Se trata de una cuestión de productividad? ¿Cuál es el factor determinante de este cambio?
R. La evaluación individualizada de la productividad crea una división en el interior de la persona. El trabajador ha sido transformado en una especie de empleador de sí mismo. En algunos sectores, ciertamente, se le ha concedido un grado considerable de autonomía, e incluso se puede decir que es más libre. Pero lo que sucede es que una parte de sí mismo -el sujeto- va a emplear a la otra parte -el cuerpo- y le va a pedir una serie de cosas. Si los objetivos que se impone son muy elevados, el sujeto puede pedirle al cuerpo tal vez lo imposible y es así como el cuerpo va a trabajar, no sólo en la empresa, sino fuera de la empresa; por ejemplo, pidiendo al marido o a la esposa que le ayude; formándose a su propio coste. El trabajo ha desbordado completamente su esfera para invadir la esfera de lo privado. Incluso a los trabajadores se les regala material como ordenadores, teléfonos, etcétera.
P. ¿Para ayudarles a trabajar?
R. En realidad para ayudarles a transportar su trabajo fuera del espacio de su trabajo. Ahí es donde empieza el conflicto entre el sujeto que ordena y el cuerpo que obedece. El cuerpo pensante, que es flexible y ligero, no puede serlo más que manteniendo una cierta economía vital; si se le empuja demasiado lejos, es como una máquina a la que se le pide más de la cuenta y se rompe. En lugar de producir ligereza e invención produce pesadez
P. ¿De dónde viene esta contradicción?
R. De las nuevas técnicas de gestión empresarial. Se dijo que los trabajadores ya no tenían razones para sentirse enfrentados al capital; se dijo: hemos hecho del asalariado su propio patrón, ya no hay lucha de clases. Pero el capital -ahora en forma de capital financiero- y el trabajo siguen estando ahí y el conflicto se ha trasladado.
P. ¿Dónde se ha trasladado el conflicto?
R. Hemos trasladado el antagonismo social al interior del individuo. El conflicto social estaba regulado por las negociaciones entre la patronal y los sindicatos, por las reglamentaciones etcétera y por lo que antes definíamos como la comunidad nacional, la identidad..., pero ahora el conflicto está dentro del individuo, y este conflicto es el que lleva a explotar, el suicidio. Se puede hablar de acoso laboral, de jefes malvados, y es cierto, esto está ahí y hay que denunciarlo, pero no es eso lo que sucede dentro de este individuo que se suicida, no es el patrón, es él mismo. No hay manera de establecer una mediación entre uno y uno mismo.
P. ¿Cuál sería el sistema?
R. La cuestión fundamental es cómo se hace correr a la gente. Si usted sólo quiere simplemente trabajar, no le darán ese empleo. Por esto se busca sólo a jóvenes, a gente que cree en esa idea de que son ganadores y no perdedores y que están dispuestos a comprometerse en el éxito, que están por la acción; gente que quiere moverse... El movimiento es el elemento determinante. El segundo elemento es la polivalencia y la reestructuración, lo que supone sustituir la existencia. Pero esta misma regla permite que la empresa diga regularmente que no hacen suficiente. La gente corre para atrapar, no sólo el salario, no sólo el reconocimiento, corre por el simple hecho de correr. Cuando se corre se crea un hilo y si uno se para, el hilo se rompe. Correr es trazar una línea. Esta línea no existe. Sólo existe cuando se corre.


J. M. MARTÍ FONT - Barcelona - 26/01/2010

El Pais (26 de Enero 2010)

jueves, 28 de enero de 2010

UN POEMA INÉDITO DE VIKTOR GOMEZ

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la poesía se ríe de la demasiada
cantidad de juego acumulado
con palabras, no con ella
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Eduardo Milan, Evacuación del sentido
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estábamos en la cercanía
carcasas llenas de luz
súbitas
subieron
por encima de los tejados
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dijiste es la hora de mirar adentro
y con la flor en la mano
rodeaste mi sombra y ya no perdí
peso.
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y ya no perdí peso, prensar al desconcierto
la ígnea ropa del querer,
tendida la ropa de diario,
espolsada la suciedad y el miedo,
tú,
acorde que acordes mueve
susurrabas
el cantar de las ninguneadas ninfas de Judea
mientras los amontonados huesos
se iban hundiendo en el barro
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tú eres así,
me traes de aquí a ellos, me enfrentas al olvido
y sanas la pus
con un bálsamo de ira y calma
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el cielo está en su fiesta de fuegos y luces
son de paz
aunque me reste en la piel erizada
una memoria doliente de bombardeos
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tráeme tu dolor, erizo, deja las púas quebradas
en mi mano
te doy mi boca escupiendo púas sin filo
y qué ardua y qué amable
vendas cada palabra mancillada
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es
un escaparate
donde los villanos son duques de la utopía,
siervos de los ciegos y las gacelas
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no tuve hijos, todos sois la no extranjera vida nuestra
se apaga
el cielo ya queda entre humo y oscura madrugada
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ríen abajo los minero y arriba ríen los cristaleros y las buhardillas
emanan humo y risas
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¿quebradas sílabas, que balbucir casi ni puedo...?
esta confusión se ahoga con un beso
tu-yo
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es posible otra poesía, a ver si sabes como la encontramos...
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Víktor Gómez
(Perfeccione lo inútil a lo inútil, enero 2010)

jueves, 21 de enero de 2010

JESUS GE Y LA POESIA FONÉTICA: RITATÓ RITATÓ RITATÍ RITATÓ





Poema fonético de Jesús GE, recitado en el Cangrejo Pistolero (Sevilla), este mes de enero de 2010.


El blog cultural de Jesús GE es EL GRITO CAPICUA

miércoles, 13 de enero de 2010


AFGANISTÁN

*
No fue casualidad la que movió al viajero
a recorrer las rutas de la seda
y a atravesar sus valles, sus montañas y estepas,
caminos polvorientos y altos desfiladeros,
dormitando despierto a la intemperie
o en cuevas extraviadas
huyendo del envite de la muerte.

Son harto conocidas las razones.

Alejandro también surcó estas tierras
al frente de sus tropas
resuelto a la conquista
de este mundo oriental y abandonado
siempre por sus dioses.
Y quizás aún perduren
las antiguas recetas de olvidados doctores
o acaso las doctrinas del viejo Zoroastro,
tal vez en lo profundo del desierto,
en las salas ocultas de templos enterrados
o en las sombras disueltas por el viento.
O en los altos lugares de Ghorid,
en la “terra incognita”
que esconde la metrópoli,
la perdida Firozkuh de la Montaña Púrpura
que ya nadie conoce.

Y es que hoy igual que ayer,
algo han venido a hacer estos viajeros,
se nota en sus miradas.
Cuesta reconocerlo pero es cierto:
No cumplen los acuerdos,
ostentan sus costumbres,
se adueñan de las gentes
desperdigando miedo y destrucción.
La guerra y sus tormentas algo han roto,
desorientado pueblos
que han dejado su huella por todos los paisajes
de esta tierra arrasada
que un día fue llamada Yaghistán,
de esta tierra rebelde de espíritu insumiso,
de nuevo sorprendida
por el dolor sin tregua
que propagó su llanto milenario.

El enemigo es fuerte,
desprecia las heridas de los pueblos vencidos
y odia su lengua bárbara
“la lengua que ha de hablarse en los infiernos”
pensaron,
aunque en ella escribieran
para expresar su amor y sus poemas.

Nuristanís, hazaras, tayikos, turcomanos,
uzbekos o pashtunes,
todos son denostados
por fríos generales
nativos o foráneos que trazan
los designios de un orden superior.

Cruel ha sido la historia
mas cierto es su decurso desgraciado.
El humo casi roza los límites del cielo,
los condenados viven mirando hacia lo alto,
las calles se desprenden de perfumes y hedores,
del odio y la metralla cotidianos.

Mas algo hay más allá,
provincias fronterizas pobladas
por idólatras de dioses ignorados,
altivos descendientes de antiguos invasores,
erosionadas ruinas,
lejanas cordilleras de insólita belleza,
caminos ancestrales de más nobles viajeros,
la paz de atardeceres sin memoria,
la neblina imposible que envuelve las llanuras
vibrando en solitario despertar.

Y no este tenso ambiente,
esta amarga mirada del soldado
que apunta con su rifle
mientras grita su miedo
en una sucia calle de Kabul
de noche ante las puertas del infierno.




Julián Borao


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Blog de Julián Borao

Cuestión de suerte